Resulta emocionante comprobar cómo un artista sube nuevos peldaños en su carrera. Y cómo lo hace con apuestas originales, aprestándose a recorrer caminos hasta ahora, para él, inéditos. Eso pudo vivirse anoche en el teatro municipal Juan Luis Galiardo, de San Roque, con José Carlos Gómez, digno integrante de la escuela de guitarra algecireña que, liderada inmortalmente por su añorado Paco de Lucía, ha dejado en la historia de la música una huella propia e indeleble.

Gómez se hizo acompañar de una jovencísima orquesta sinfónica de la Universidad de Granada. El 28-F, Día de Andalucía, quedará en los anales de sus celebraciones en el Campo de Gibraltar como aquella fecha de 2019 en que guitarra y sones clásicos lucieron a la par y en una preciosa conjunción. Llena de interés, efectos sorprendentes, sensibilidad y, sobre todo, emotividad. Fue un concierto mágico.

San Roque tuvo el privilegio de acoger el estreno en España de este espectáculo, que lleva por título un nombre de referencias comarcales y sureñas repletas de nostalgia: Pasaje Andaluz. Aparentemente tranquilo, muy concentrado y vestido impecablemente de negro, irrumpió en el escenario el artista de Algeciras y se dispuso a dejar este torrente de músico con mayúsculas que es tras estrechar la mano al director de la sinfónica nazarí, Gabriel Delgado.

Pasaje Andaluz nació para el público en México en septiembre de 2018. Bendito viaje, luego, a través del Atlántico hasta arribar a un Galiardo prácticamente lleno para la ocasión.

De cine

Cerrar los ojos y que parezca que se está ante una banda sonora cinematográfica elaborada en un estudio fue todo uno en un teatro que acumula muchos momentos estelares de distintas disciplinas artísticas. Eso lo logró José Carlos Gómez con un toque preciso y delicado -veloz o pausado según la necesidad del momento- y al que, además, llevó en volandas una agrupación musical de 45 artistas cargada de presente y futuro.

No había transcurrido ni la mitad del recital y ya fue ovacionado en pie un Gómez en total y absoluto estado de gracia.

Entre las múltiples emociones, quedó palpable el recuerdo de este acople guitarra-música clásica como el que lograra el propio Paco de Lucía en 1991 gracias a su interpretación del Concierto de Aranjuez del maestro Joaquín Rodrigo junto a la orquesta de Cadaqués dirigida entonces por Edmon Colomer.

La subida de peldaño concretada anoche resultó espectacular y esperanzadora. Por su audacia, por el magisterio demostrado, por la versatilidad de un músico que, nacido para este instrumento desde las entrañas sagradas del flamenco, no para de crecer alcanzando cada vez más y más altas cotas. Despacio pero seguro. Pleno de dignidad y seriedad. Como él sabe hacer las cosas.

En la segunda parte, Gómez –Origen se llamó su primer disco en solitario cargado de referencias a su infancia y que vio la luz en 2016- viajó precisamente a esos enclaves iniciales de su geografía. La voz del cantaor sanroqueño Manuel Peralta -el hijo de la simpar Dolores Flores– abrió un segundo acto de esta cita estremecedor. El flamenco y su hondura inundaron sin remisión el escenario. Y fue ya la locura: ritmo, compás, armonía. Arte que sale a pasear con naturalidad y desgarro.Quienes anoche vieron a José Carlos Gómez en San Roque no van a querer perdérselo más. Y además abandonaron el recinto con la sensación de haber vivido algo absolutamente histórico. No ha nacido… sigue creciendo un genio.

Fuente: Europa Sur

 

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